Hebreos 10:25
“no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”

Es tan común ver a la gente que no asiste al servicio dominical, porque se peleó con su cónyuge, o tuvo una mala mañana antes del servicio o simplemente porque no se sentía con el “ánimo” para ir a adorar, cuando la realidad es que es justo en esos momentos cuando más deberíamos correr a la iglesia en busca de la presencia de Dios, porque es como cuando te da un dolor agudo en el área del apendice y piensas:

me duele mucho caminar, yo creo que mejor no voy a ir al médico, quizás la siguiente semana, cuando ya me sienta mejor

¡Te estas muriendo y no te importa! lo más seguro es que corras al médico sin importar el dolor en el trayecto porque sabes que ahí vas a encontrar solución y descanso a tu problema, lo mismo pasa con Dios, no asistimos a la iglesia para darle a Dios de lo que traemos, sino que vamos para recibir de él, para estar siendo llenados y dejar nuestras cargas en sus manos, el sabrá ocuparse de ellas.

Así que la siguiente ocasión que no te sientas con ganas de ir a la iglesia, ve corriendo, porque es cuando más necesitas estar ahi