La Confesión

1 Juan 1:6-10

6) Si decimos que tenemos comunión con Él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad.
7) pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
8) Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
9) Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
10) Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso, y su Palabra no está en nosotros.

Hay un tramo de carretera de 1km sin alumbrado público camino a casa, rodeado sólo por el campo. A fines de Julio al ir de vuelta a casa por la noche, disfruto me gusta apagar las luces del auto al pasar por ese tramo. La carretera llega a desaparecer de mi vista y sólo quedan las luces de cientos de luciérnagas que abundan en la hierba del campo en esas fechas. Aunque es un escenario precioso, después de pocos segundos tengo que encender las luces de nuevo, y siempre descubro que me he desviado un poco de la trayectoria correcta de la carretera. Andar en tinieblas es una condición muy insegura y peligrosa, y mientras más prolongando sea este tiempo en tinieblas, más extraviados terminaremos.
La condición de andar en luz no significa andar sin pecado. Es un concepto distinto donde la sangre de Jesucristo limpiándonos es un elemento indispensable. Si andar en luz fuera andar sin pecado, no tendría sentido mencionar la eficacia de la sangre de nuestro Señor limpiándonos. Tampoco vendría al caso introducir el concepto de confesión de pecados, pues si andar en luz fuera vivir sin pecado, ¿qué pecado quedaría para ser confesado? Por último y contundentemente Dios afirma: si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso.
Al ir por la carretera por la noche, puedo pisar un bache que puede ponchar una llanta, pero si llevo las luces apagadas (ando en tinieblas) no voy a saber qué cosa provocó que se ponchara la llanta. Si traigo las luces encendidas (ando en luz) primeramente puedo evitar el bache, pero aún pisándolo, al menos me habré dado cuenta de la causa, para corregirla a tiempo, y no correr un riesgo mayor.
El hecho de que Dios sea luz nos da una libertad incomparable de confesar nuestros pecados. Pecados que Dios ya conoce porque Él es luz, y nada se puede ocultar de Él. Andando en luz nuestro corazón no nos engañará (Jer 17:9) ni llamaremos a lo bueno malo (Is 5:20). Dejemos que la luz de Dios exhiba el pecado en nuestras vidas, para poder confesarlo y recibir su perdón, y esas tinieblas desaparecerán porque Dios es Luz. No pongamos tradiciones o pretextos como luciérnagas para andar en el camino, pues Dios es la única Luz que puede guiarnos en el Camino.


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